En el último censo que se hizo en Ameghino,  Provincia de Buenos Aires, donde nació Andrés Eliceche, contaron 8.880 habitantes. Él lo dice con orgullo, y recuerda que a los 7 años ya quería ser periodista, aunque primero soñaba con ser jugador de fútbol. Escuchó a miles de colegas que se cruza en las canchas decir lo mismo.

Fue a una escuela rural. Algo que, en la burbuja porteña debe explicar al detalle para que no crean que su vida era la de la familia Ingalls.

Vivir del periodismo le costó bastante pero a los 28 años pudo dejar otros trabajos. Fue un pésimo vendedor de ropa aunque logró ser un respetado experto en sistemas de aromatización ambiental.

Es subeditor del Suplemento de Deportes del diario Perfil. Fue columnista de deportes en programas de radios importantes como Continental, América, Millenium y Rivadavia, entre otras.

Sus textos se publicaron el revistas como El Gráfico, Un caño, Managment deportivo y la española “Panenka”.

Del periodismo deportivo le gusta que se transiten un montón de géneros: entrevista, investigación, opinión, perfil, crónica. Y dice que escribir el comentario de un partido al mismo tiempo que se está jugando, bajo presión y con el cierre apretando, tiene una adrenalina difícil de empatar.

No le gusta la subestimación de ciertos colegas. Y cuando les toca ser los últimos de la fila: si hay una ronda de entrevistas con alguien muy conocido primero entra la tele, segundo la radio y, si quedan tres minutos, «ahí venimos los periodistas gráficos», dice.