De niña Hinde Pomeraniec dudaba entre ser cantante de music hall, estilo Liza Minelli, maestra jardinera, o escritora. A los cuatro años ya sabía escribir, y se convirtió en una lectora voraz. Poreso, a los 16 decidió que tanta lectura anárquica debía encontrar un orden y maestros que le enseñaran a pensar aquellos textos. Tiempo después, consecuente, se recibió de Licenciada en Letras por la UBA.

La escritura de no ficción, dice, le llegó a través del periodismo como una suerte de destino natural después de varias coberturas.
Ha trabajado en el diario «Clarín», en donde fue editora de Cultura y de Política Internacional y, durante 6 años, fue una de las conductoras de «Visión 7 Internacional», en La Televisión Pública.

Lo mejor que tiene trabajar en una redacción, para ella, es el clima, la energía y la adrenalina del trabajo en equipo, con materiales tan sensibles como las noticias. Lo peor, dice, tal vez sea lo mismo: si el clima y la energía son negativos, como viene sucediendo en los últimos años, piensa Hinde, tira para abajo y la adrenalina, bueno, también puede llevarte a cumbres impensadas de estrés.

Los libros que publicó fueron alabados por lectores exigentes: «Katrina, el imperio al desnudo» (Capital Intelectual, 2007); «Rusos, postales de la era Putin» (Tusquets, 2009) y «Blackie, la dama que hacía hablar al país» (Capital Intelectual, 2010).

Actualmente trabaja como directora editorial global de literatura infantil y juvenil de la editorial Norma y colabora con diversos medios gráficos.

De antepasados provenientes de Polonia, Lituania, Ucrania y la URSS, cuenta que, al referirse a ellos mismos, sus abuelos de Europa del Este se autodenominaban “rusos”.