Matilde Campodónico, que es fotógrafa uruguaya, excelente fotógrafa, dijo hace un mes que iba a mandar a Anfibia una foto suya (no necesariamente sacada por ella sino de su ser) para la página de autores. Antes, pidió, quería leer lo que los editores de la revista iban a decir sobre su persona, no fuera cosa que incurrieran en errores o inexactitudes. Luego, Matilde viajó a Asia, a lugares inhòspitos sin internet, los editores no escribieron la biografía y el tiempo fue pasando.
Años atrás, Campodónico estudiaba Licenciatura en Ciencias Históricas, pero conoció a un fotógrafo increíble y pensó que algunas vidas son mucho más interesantes que otras. Se hizo fotógrafa. Tenía veintitantos años.
Si uno busca en internet, si pone «foto Matilde Campodónico» aparecen imágenes de políticos, futbolistas, actrices y escritores (fotos de ella, sólo si uno entiende esa frase en un sentido de oficio; fotos de otros, si se las piensa en cuanto al objeto fotografiado).
Encargada de la imagen de The Associated Press en Uruguay, colaboradora estable de la revista Rolling Stone y de varias publicaciones relacionadas con la cultura; finalmente mandó su foto.
Hay veces en que la asusta la idea de que la felicidad pueda paralizarla.