A las 6 de la mañana, el bailarín de cabaret salía de su trabajo. Rafael Landea lo venía viendo, le interesaba. Nada de convencionalidades: le grabó un cassette, pidió que le entregaran el walkman en el camarín. Cuando el hombre puso play escuchó: música, palabras, una descripción de Buenos Aires de madrugada. “Ahora, mirá a la derecha arriba. Estarás cruzando Libertad, cuidado con el pozo en el medio de la calle”. Todo perfectamente sincronizado, minuto a minuto, semáforo a semáforo, cada fragmento de la ciudad como cuadros de una exposición. En el final, se escuchaba la voz de Landea diciendo: si levantás la vista vas a ver a un hombre sentado en una mesa junto a la ventana. Soy yo. ¿Querés que desayunemos?

Licenciado en Artes Plásticas de la UNLP, en 2011 recibió un subsidio otorgado por San Francisco Arts Commission para producir «Mapas del Silencio». Su último proyecto fue incluído en “Our Radar” por Creative Capital de Nueva York, base de datos de proyectos artísticos.

El olor más rico de su vida fue el de la casa de su abuela, en Gonnet.

 

Algunas de sus más destacadas exhibiciones colectivas incluyen obras en Glass Door Gallery, Gensler Design, San Francisco, California, EEUU. También ha estado trabajando en la producción y el diseño de escenografía y de murales, su último trabajo mural fue subvencionado por Artery Project y la Ciudad de San Francisco, trabajó en los últimos años en colaboraciones en Torino y Genova, Italia.

 

No conocemos detalles de cómo siguió la historia, pero como era de esperar, totalmente seducido por la ingeniosa idea, el hombre aceptó el desayuno.