El primer día de clases de japonés, Romina Malagamba saludó a su profesora Keiko con un beso a la mejilla. Semanas después, se enteraría de que la única vez que Keiko había besado a una amiga había sido cuando esta se iba para siempre de Japón. ¿Por qué un simple beso en la mejilla podía ser tan especial para alguien?, se preguntó Romina, y ese planteo definió su profesión.
Doctora en Antropología Social UNSAM, trabaja cuestiones que hacen a la sociología y a la antropología política. Sus investigaciones están enfocadas en las ONG y las agrupaciones de cartoneros. Fue becaria del Conicet. Es docente titular del Seminario Intensivo Optativo “Saberes, Poderes y Sujetos. Una ‘caja de herramientas foucaulteana’ para las ciencias sociales” de la UNSAM.
La primera vez que entró a la Facultad de Ciencias Sociales la abordó un muchacho perteneciente a una agrupación política para darle un panfleto que decía: «Estamos en guerra». Enseguida pensó fue… “¡¿Dónde me metí?!”