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Por: Revista Anfibia

 

El mail llegó a la casilla de la Revista Anfibia. “Hola les escribo porque el otro día vi un anuncio de la revista en uno de los televisores del comedor de la Universidad y algo me llamó particularmente la atención. Resulta que su revista se llama Anfibia y aparecen dos lemas asociados «Cambia de piel» y «Vos también podés ser un anfibio», ambas con la fotos de un ojo detrás. El ojo que aparece en la fotografía es el de un reptil, no puedo asegurarlo pero creería que es algún lagarto. Por otro lado, el cambio de piel no es una características de los anfibios sino de algunos squamata, más tradicionalmente nombrados como reptiles.

 

Dentro de los anfibios estas las ranas, cecilias y salamandras y salvo en casos excepcionales nunca cambian de piel.

 

En realidad es sólo una curiosidad que quería comentarles porque la imagen de un reptil con esas frases y el nombre de Anfibia podría confundir a los lectores, pero es sólo una opinión. Disculpen mi intromisión, pero dado que trabajo con ranas me llamó la atención.

Saludos”

 

La firma era de la Licenciada en ciencias biológicas Cecilia Pamela Krug, especializada en anuros, que trabaja en la UNSAM con una beca doctoral de Conicet. Y tenía razón.

 

Pero la verdad es que nunca pensamos que el ojo era de un animal anfibio (vale aclarar: tampoco sabíamos que ese lagarto tropical no lo era. Es decir que nunca nos habíamos puesto a pensar en eso). Para ilustrar una nota sobre la selva ecuatoriana de Elsa Drucaroff , contactamos a Murray Cooper, un fotógrafo sudafricano que se especializó en la flora y la fauna de Ecuador. Luego, cuando pensábamos en qué imagen poner para la promoción de la revista, nos gustó la foto de ese ojo tan asustado como colorido y decidimos que iría bien para la foto de promoción.

 

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Lo del cambio de piel, bueno. Después de dos años, cambiábamos la página. Después de dos años, llegamos al rediseño: necesitábamos un slogan. Alguien del equipo dijo: “Anfibia parece un animalito al que vamos viendo crecer”. Otro comentó: “Ahora está por cambiar la piel”. Y quedó.

 

Uno de los muchos beneficios que tiene ser la revista de una Universidad es que nos leen académicos que se apasionan por lo que estudian. A Pamela la apasionan los anuros como a nosotros nos apasiona el periodismo. Algo sabemos de los cruces entre el periodismo y la academia pero, descubrimos, no tanto de anfibios. Y esta semana, la semana del periodista, leyendo medios vimos la noticia de que el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) descubrieron 21 nuevas especies de anfibios en el Gran Mekong, en el sudeste asiático. ¿Es que este tipo de animales prolifera por el mundo? No lo sabíamos, así que le pedimos a ella que nos explicara y ella nos dijo, por ejemplo, que los cocodrilos no son anfibios (cosa que nos sorprendió sobremanera). Que los anfibios poseen una doble vida: estadios netamente acuáticos al principio y formas terrestres luego. Y enumeró: rana, sapo, axolote (un tipo de salamandra).

 

Nos contó sobre las ranas que viven en ambientes con poco oxígeno y tienen piel que les sobra por todos lados para aumentar la superficie de intercambio gaseoso, de los renacuajos de especies que viven en ambientes secos y sus períodos larvales más cortos.

 

Y sobre la característica de la piel muy permeable que hace que los cambios en el medio, los afecten directamente.

 

Comentó que la declinación en el número de especies que se ha observado a nivel mundial tomó un fuerte interés en muchas investigaciones: a veces relacionándolo al calentamiento global, cambios climáticos y otros factores ambientales pero sin ninguna causa clara de ello. Y que, sin embargo, en el último tiempo hubo un incremento en el número de especies de este grupo (25% en los últimos 11 años) “probablemente asociado a la intensificación de exploración de áreas tropicales, a la aplicación de técnicas de muestreo más eficientes como los muestreos acústicos y a las revisiones taxonómicas en base a las nuevas evidencias aportadas por la genética molecular”.

 

Hay un chiste que dice que los que no saben que estudiar estudian Derecho y que los no saben que estudiar pero no tienen memoria estudian periodismo.

 

Hay otro chiste, también malo, que dice que los periodistas saben muy poco de muchas cosas. Un tercero: que lo importante no es saber si no tener el teléfono de quien sabe.

 

Nosotros creemos que el periodismo no debe ser un ámbito exclusivo de los periodistas, sino un ámbito abierto en el que académicos, plomero o quien quiera, opine, discuta y fundamente su posición y, sin embargo, hoy, exclusivos, sólo les decimos feliz día a nuestros queridos colegas: periodistas.